Medidas de seguridad básicas para observar un eclipse.

Un eclipse solar es uno de los eventos astronómicos más fascinantes que podemos experimentar, pero debemos tener presente en todo momento que si no lo hacemos de manera correcta puede entrañar un serio peligro para la vista, tanto como para causar la pérdida irreparable de la visión. A continuación disponéis de unas sencillas pero importantes medidas de seguridad básicas así como algunas recomendaciones que os permitirán contemplar el Sol de manera segura y responsable.

Como regla general jamás se debe observar el Sol a ojo desnudo, siendo conveniente recordar que la retina puede estar quemándose sin que sintamos sensación alguna de dolor. Para observar el Sol a simple vista se debe hacer uso de unas gafas de eclipse homologadas que cumplan con la certificación ISO 12312-2 normativa estándar internacional de seguridad para filtros destinados a la observación directa del Sol, así como con el Reglamento (UE) 2106/425 sobre Equipos de protección individual.  Debemos evitar la contemplación del Sol a través de gafas de Sol convencionales, radiografías, película de carretes de fotografía, o cristales de gafas de soldador, ya que cualquiera de estos medios acarrea riesgos para la vista al permitir el paso de demasiada cantidad de luz, o de radiaciones distintas de la luz visible, como el infrarrojo o el ultravioleta, pero igualmente dañinas para la vista aunque no las podamos ver o sentir.

Por otro lado, si la observación la hacemos a través de instrumentos ópticos como prismáticos o telescopios, para que la observación sea segura debemos incorporar a nuestro instrumento un filtro homologado. Este filtro se instala en el lugar por el que entra la luz en nuestro instrumento óptico, ya que si colocamos dicho filtro al final del recorrido óptico la increíble cantidad de luz que estamos concentrando lo acabará dañando, ¡y con mucha probabilidad, de manera irreparable! La excesiva y prolongada concentración de luz puede fundir los materiales con los que está fabricado nuestro prismático o telescopio, ¡imaginad lo que puede hacer con nuestro ojo!

Es igualmente desaconsejable utilizar nuestro instrumento óptico para proyectar la imagen del Sol, a no ser que tengamos los conocimientos necesarios como para hacerlo de manera segura.

Por último, debemos señalar que si disponemos de unas gafas de eclipse certificadas o un filtro homologado, deben de encontrarse en perfecto estado, la rotura parcial, arañazos, o cualquier otra clase de daño (por ejemplo la grasa de nuestros dedos tras haber tocado el filtro) puede impedir que su funcionamiento sea seguro, y por lo tanto lo conveniente es evitar su utilización.

¡Y muy importante!, aunque utilicemos un medio seguro para observar el Sol, no debemos contemplarlo de manera continuada por periodos superiores a los 30 segundos o un minuto. Es conveniente permitir que nuestra vista descanse durante varios minutos entre observaciones.

 
 
 
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